Aproximación a Libre
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Nos hallamos en la Albania de los años ochenta. En un país totalitario bajo un sistema que se vanagloria por ser guardián de esencias frente a revisionismos y desviaciones poco ortodoxas de otras repúblicas socialistas. En estos años transcurre la infancia de Lea Ypi que, en un ejercicio de reflexión profunda, con la belleza y serenidad de una mente humanista, rememora en Libre los acontecimientos que marcaron su historia personal y la de su país. Trasciende la lectura, te remueve y desconcierta cuando te imaginas viajando con los ojos de Lea, comprendiendo a la niña de once años que se abraza a las piernas de la estatua de Stalin, se esconde y no entiende la algazara de los manifestantes gritando libertad. A qué libertad se refieren. Ya estamos en 1990. El mundo capitalista está venciendo y la Guerra Fría quedará para la Historia. Se derrumba el comunismo y el liberalismo avanza. Esa niña criada en un sistema escolar adoctrinador ve su realidad descomponerse. Venera a Marx, Stalin, Lenin y Enver Hoxha. Los enemigos y pervertidos siempre han sido los otros, los imperialistas, el estilo de vida occidental, la iniciativa privada. Lea se pregunta por qué quieren acabar con un sistema que trata a todos los trabajadores por igual.
En plena vorágine política por la preparación para unas elecciones libres y multipartidistas, Lea se da cuenta de que vivía bajo un “engaño” familiar y social y que mucha gente llevaba décadas esperando la llegada de la democracia y la apertura económica. Las conversaciones cambian, en casa y en la calle ya no oye lo que le enseñaban en la escuela; ahora todo el mundo habla de elegir su futuro, los sueños propios, de pensar como quieras, de emprender y tener horizonte. Entre el ocaso de un sistema y la alborada de otro, entra de lleno en la adolescencia reinterpretando su infancia y una historia familiar que había permanecido oculta. He aquí la gran grieta profunda, la tremenda disrupción por la que te lleva la narradora. Una lucha continua de ideas, un conflicto interior que va conformando el intelecto político de Ypi y le invita a indagar profundo, donde cubre y no vale quedarse en la orilla, en el alma humana de sus contemporáneos, familiares, profesores y políticos históricos.
Desde una perspectiva de política comparada hay que recordar que las transiciones o cambios de régimen desde el socialismo/comunismo hacia democracias liberales no solo comportaron las libertades democráticas (dos palabras que son un mundo), sino que toda la estructura económica tuvo que ser cambiada y la denominada terapia de shock provocó un estruendo nacional. El lector que desconozca el devenir de los años noventa en Albania, podrá pensar que el arco político de Lea Ypi deparará solo en una crítica retrospectiva del socialismo albanés. Pero en la segunda parte del libro irrumpe el desencanto. Hay desengaños de todo tipo y en la Albania de los noventa se vivió el desengaño liberal. La ilusión que se había extendido al inicio fue en aumento hasta que en 1997 la estafa piramidal saltó por los aires. Una mayoría de albaneses subió a lomos del caballo azul del emprendimiento, con la valentía que traen los nuevos tiempos y las grandes empresas seduciendo para que los ciudadanos invirtiesen y fueran accionistas. Miles de personas se arruinaron, perdieron sus casas, los ahorros; la fiesta del capitalismo devino en desgracia nacional. Al igual que ocurrió bajo la dictadura, miles de albaneses huyeron a Grecia y a Italia. La grieta se agigantó y fracturó el país. Me pregunto en qué creerían esas personas cuando en menos de una década vieron truncarse sus sueños.
Sorprende mucho cómo se narra el colapsó también en lo político. El dinero se esfumó y el pueblo armado tomó varias ciudades, los socialistas fueron protagonistas, pero las protestas excedían las ideologías. Lea, con casi 18 años, vive este conflicto cuando estaba preparando los exámenes para pasar a la universidad, mientras el parlamento ardía con su padre dentro. Hago un inciso: la figura poliédrica del padre es muy interesante, un hombre con más luces que sombras, idealista que no reniega de su espíritu revolucionario y que se niega a firmar despidos cuando dirige distintas empresas ya en democracia. Como diputado perteneció al Partido Democrático, la oposición frente al partido socialista. De él escribe Ypi: “Seguía siendo un disidente nato. Era crítico con el capitalismo. Nunca creyó en las reglas que le estaban pidiendo que aplicara. Tampoco tenía mucha fe en el socialismo. Odiaba la autoridad en todas sus formas”.
Con los sucesos de 1997, uno de los capítulos se convierte en el diario íntimo que escribía durante las semanas más turbulentas:
“Estoy en mi habitación. Lo único que oigo aparte de mis propios sollozos es el estruendo de las ametralladoras”
“He empezado a leer Guerra y paz. Hay un montón de personajes. Al final es como si los conocieras. Quizá sea mejor pasar el tiempo con personajes de ficción que echando de menos a personas de verdad a las que ya no volveré a ver”
Libre te provoca pensar en la bella Política, no la que nos toma por tontos con frases hechas inamovibles. Se ha apoderado de mí el prisma de esta pensadora albanesa. Sé que en otro libro desarrolla su idea de socialismo moral, con la cual he de perderme y divagar sin intermitencia. Saber si puede haber nuevas alternativas entre el capitalismo desenfrenado y el fracaso ético y económico de los totalitarismos comunistas.
